Cuenta la historia que el Grä Ador fué el creador de todo lo que existe y estaba conforme con su creación... Mucho tiempo paso hasta que entre los seres que vivían en su universo comenzaran a crecer sentimiento viles que pronto desataron la guerra más terrible que el universo alguna vez haya vivido.
Cuenta también que intentando reinstaurar la paz perdida, el creador se hizo creado 7 veces y siete veces fué rechazado. Decidido a ayudar a sus creaciones se vió obligado a dividir el universo en siete dimensiones diferentes. En cada una de ellas colocó a aquellos seres hermanados por el grado de bondad o maldad que habitaba en sus almas...
Así fueron creadas las 7 dimensiones:
Espirven, Magijall, Bosquín, Realdan, Decadunoll, Degenmon y Hellmon.
Eligió Espirven para vivir con aquellos seres elevados por su pureza de espíritu. Encerró en Hellmon al ser más despiadado de todo el universo. Y determinó que Realdan fuera la frontera entre las fuerzas del bien y las del mal...
Realdan es el universo de la Realidad, el mundo donde vivimos, la tierra donde el bien y el mal luchan desde la gran división y hasta el fin de los tiempos...
Depende de todos nosotros que en este universo predomine la paz, la justicia y la igualdad...
sábado, 28 de noviembre de 2009
Gabriel en Facebook día a día.
En una iniciativa, creo que inédita, Gabriel nos va a ir contando cómo va el proceso creativo de su próximo libro, si se tranca, si está inspirado, si escribió poco o mucho, qué se imagina, si está trancado... E incluso podremos darle ideas, sugerir nombres y ayudarle a resolver situaciones.
Hazte fan de Los Andaluins, la saga en Facebook y sigue el avance del último libro de Gabriel a medida que lo va escribiendo!!!!
domingo, 30 de agosto de 2009
Rereredición del Los Siete Portales!!!
El primer libros de la saga, Los siete portales ha sido vuelto a reeditar por Fin de Siglo. Mucho preguntaban por este libro ya que estuvo agotado por un par de años y había quienes habían entrado al universo de las 7 dimensiones a través de la segunda o tercer entrega de la saga. Ahora pueden tener el primer libro, con tapa nueva obviamente, en todas las librerías. Espero sus comentarios con respecto a la tapa, cuál te gusta más la nueva o la original?? Saludos.
Tapa nueva
jueves, 11 de junio de 2009
El miedo
res, el miedo funciona en nuestra mente como una vocesita de alarma que nos advierte que algo fuera de lo normal está sucediendo o por suceder.El miedo es necesario y está bien que lo sintamos, gracias a él seguramente es que hoy podamos disfrutar del estar vivos. Cuando venimos distraídos y vamos a cruzar una calle, se transforma en la campanita que nos llama la atención recordándonos de mirar a ambos lados antes de hacerlo. Es el cosquillero que evita que nos acerquemos demasiado al borde de un acantilado exponiendonos a caer al vacío, es la alarma natural que evita que nos pongamos en riesgos innecesarios... ¡El miedo es es un arma de sobrevivencia indispensable!
un desafío mayor a nuestras posibilidades. Entonces si reconocemos que nuestro miedo cuando se desata suele tomar el control, ya estamos dando el primer paso para vencerlo, luego sólo hay que reeducarlo y les puedo asegurar que es posible, pero está en cada uno intentarlo.A veces se contrapone la valentía al miedo cuando en realidad van de la mano. ¿A quién no le gusta decir que es valiente y osado? Pero no se puede ser valiente sin haber sentido antes el miedo. Aquel que no conoce el miedo no es valiente sinó un inconsciente.
"Valiente es aquel que sintiendo miedo, lo enfrenta, lo domina y lo usa en su favor para lograr sus objetivos"
Me interesa mucho tu opinión sobre el tema, no dejes de hacer tu comentario, gracias.
Un abrazo a todos, Billven.
miércoles, 29 de abril de 2009
Cacería en Stonehenge, 3ra parte
Así que, más tranquilo puedo seguir relatándoles lo que pasó en el Bosque Oscuro de Stonehenge.
Bitácora del 29/4
Como les venía contando pudimos escapar de los guerreros resucitados del bosque lanzándonos a las aguas del arroyo cenagoso. Enseguida nos percatamos que habíamos salido de las brasas para caer en el fuego: adelante nos esperaban unos peligrosos rápidos que terminaban en una cascada de gran altura...
Apenas si pudimos sortear, trepados a nuestra improvisada balsa, las filosas rocas que amenazaban con cortarnos en pedazos, y nos preparamos para la caída. Luego de un vacío de casi quince metros, que pareció durar una eternidad, nos recibió una poza de agua turbia y asquerosa donde nos sumergimos casi hasta el fondo. Mis ojos contemplaron con horror ciento de esqueletos (afortunadamente sin vida) que parecían mirarnos a través de las cuencas vacías de sus ojos, gritarnos con sus mandíbulas desencajadas... Nadé a la superficie ajeno a los movimientos que comenzabas a producirse en el foso de la poza. Afortunadamente todos estaban vivos pero mientras nadábamos hacia la orilla un grito de dolor y miedo nos hizo recordar que estábamos en un lugar donde la maldad es dueña y señora. Era GÜnter, el más veterano del grupo, que estaba siendo atacado por unas extrañas criaturas bajo el agua. Al estar herido, sangrante, las criaturas lo eligieron a él como platillo del día. Enseguida fuimos en su ayuda braceando con desesperación mientras el hombre bravío intentaba defenderse golpeando el agua. Antes de llegar a él, desapareció de la superficie arrastrado violentamente hacia las profundidades. No pudimos alcanzarle..., fue la primer baja de nuestra expedición, y apenas si salvamos nuestra vida de estas asquerosas criaturas que se asemejaban a unas grandes larvas pero con grandes bocas plagadas de finos dientes, que se abalanzaron hacia nosotros con una voracidad asombrosa. Alcanzamos la orilla llenos de mordiscos y algunos trozos menos de nuestro cuerpo. Tirados exhaustos en la orilla comprobamos que nos encontrábamos en
el Embalse del Druida Tuerto, y los restos cercanos de una fogata aún humeante nos confirmaba la presencia de nuestra presa. Cerca de la fogata quedaban restos cocinados de las mismas criaturas que recién nos atacaran, y unos metros más allá la boca de una cueva daba cuenta de la morada del Sirennio que había costado ya la vida de demasiada gente, GÜnter entre ellas.
Todos los rastros dirigían hacia la cueva por lo que, con precaución, comenzamos a introducirnos en la cueva, no podíamos estar seguros de que nuestra presencia hubiera sido ya descubierta. No estaba dispuesto a perder otra vida en aquella misión... Nuestros pasos parecían dirigirnos al centro mismo de la tierra hasta que llegamos a una gran cámara pobremente iluminada por unas cuantas antorchas colocadas sobre las paredes. Antes de entrar a la cámara oteé en busca de peligro. Por supuesto que se sentía, se aspiraba el peligro por todos los poros, pero no se veía ninguna amenaza inminente cerca, tampoco ninguna señal del maldito Ar Con Nut. Entramos precavidos observando cada rincón, cada saliente.
-¡Bienvenido! Supongo que me buscan a mí... -sentimos exclamar desde lo alto. Allí sobre una terraza en la pared de roca, Ar Con Nut, se vanagloriaba de habernos sorprendido.
-¡Entrégate maldito! -grité. -No tienes ninguna posibilidad de escapar...
-¿Escapar? ¡Jajaja! -su risa y su seguridad consiguieron inquietarme. -Quizás deberían ustedes contemplar esa posibilidad. ¿Entregarme? ¡Jajajajua! Quizás deberían intentar capturarme... Pero dudo que ellos se lo permitan. -agregó señalando cientos de inmundos y sobrenaturales roedores, que quizás alguna vez fueran ratas pero que ya en nada se les parecían ahora.
De a borbotones emergían de las grietas que existían en la roca y nos fueron arrinconando contra una de las paredes de la gran cueva. En pocos segundo nos encontramos rodeados por estas criaturas y no podíamos movernos sin pisarlas.
-Nosotros distraeremos a las ratas, tú ve por el maldito -me susurró al oído uno de los Vigilakhan, y sin esperar mi respuesta se abalanzó junto a sus compañeros, corriendo sobre la masa informe.
Las ratas inmundas, sorprendidas, sólo atinaron a seguirlos, olvidándome por unos momentos, tiempo suficiente para desaparecer de allí. No me fue difícil encontrar el camino a la terraza de donde el vil Sirenniano venía bajando a la carrera en un vano intento por escapar. Ahí mismo lo paré en seco y desde el suelo, el miserable rogó clemencia.
-¡No pienso hacerte daño cobarde! Aunque no mereces ninguna consideración -le espeté mientras lo levantaba. Ahora sin la protección de sus ratas mutadas, temblaba como una hoja.
-¡No me pegues! ¡No me hagas daño! -lloriqueó.
-No soy yo quién te impartirá justicia, sinó tu propia gente. Serás llevado a Profundis donde serás juzgado.
-¡Noooo! ¡A profundis nooooo! ¡Me lanzarán al Remolino sin fin...! -exclamó aterrorizado.
-Condena que seguramente merezcas - Mientras suplicaba até sus manos detrás de su espalda y lo arrastré en busca de mis colegas.
No tuve que buscarlos mucho apenas dejé la escalera los vi venir corriendo con miles de criaturas pisándoles los talones.
-¡Aquí! -les grité. -¡Aférrense a mí!
Se abalanzaron sobre nosotros y en cuanto estuve seguro que todos estaban sobre mí, usé uno de mis poderes: la teletransportación, y dejamos el lugar desapareciendo en el acto. Mis poderes son limitados y hay un límite de peso para la teletransportación, y ya que eramos muchos (tres guerreros Vigilakhan + un sirenniano prófugo) no llegamos tan lejos aunque si lo suficiente como para poder abandonar el bosque oscuro. El resto fue fácil, encontrar nuestro transporte sin temor a que nos persigan miles de muciélagos, que nos ataquen guerreros resucitados u hordas de ratas mutadas. Entregamos a Ar Con Nut a los Lamaidán que querían interrogarlo y luego ellos se encargarían de entregarlo a las autoridades de profundis donde sera juzgado por alta traición universal. En cuanto a mí, ya tengo otra misión que cumplir y aunque el dolor por la pérdida del valiente de GÜnter aun ronde mi corazón y enturbie mi mente, no puedo parar, no hay tiempo para descansar, porque el mal jamás descansa...
Nos vemos pronto.
sábado, 21 de marzo de 2009
Misión: Cacería en Stonehenge (2da parte)
El bosque parecía vencido... ¡Jajaja! Nada más lejano a la realidad. No comprendo aún cómo por un segundo llegué a pensar tamaña estupidez. El bosque tiene muchos recursos, demasiados para mi gusto, y nos permitió caminar tranquilamente durante un rato, dejando que nos confiáramos, mientras preparaba un nuevo ataque. Consulté el mapa y luego mi brújula buscando establecer nuestra posición, pero no era nada fácil entre toda aquella vegetación, si ni siquiera se veía por dónde estaba el sol.
En cuanto regrese al Recinto pienso encargarle a Papo que me construya un localizador con GPS, es increíble lo que la tecnología nos ofrece en esta y muchas otras áreas y no podemos dar ventaja de ningún tipo a las fuerzas del mal.
Después de unos minutos pude establecer nuestra posición, estábamos a cinco kilómetros al noroeste de nuestro objetivo.
Retomamos el camino cuando un extraño ruido llamó nuestra atención. El sonido iba en aumento, sin duda se estaba acercando, nos pusimos en guardia... Cinco segundo antes de que la masa negra cayera sobre nosotros reconocí el sonido de miles de murciélagos aleteando salvajemente. ¿Cómo combatirlos? Golpeábamos con nuestras antorcha y nuestras armas pero eran miles. La única solución era correr, buscar un claro donde el sol pudiera entrar y cegar a nuestro oponente. Eso hicimos, pero nosotros no pudimos elegir nuestro camino, parecía como si la masa húmeda y asquerosa nos estuviera arreando, como si fuéramos ganado, hacia algún lugar en especial, y así fué porque nuestro camino terminó al borde de una profunda barranca. Allí el sol nos deslumbró y ¡apenas si conseguimos detenerlos para no caer...! Los murciélagos se mantuvieron en la espesura, lejos de los rayos del astro. Estábamos a salvo..., enseguida me dí cuenta de la trampa, porque los árboles del entorno movieron sus raíces con fuerza provocando un deslave y consiguiendo lo que los murciélagos no habían logrado: tirarnos al fondo del barranco...
Intentamos aferrarnos de lo que fuera, pero las raíces que generalmente emergen de las paredes de las barrancas se habían retraído y no hubo forma de evitar que cayéramos al fondo, a unos 10 metros de profundidad.
Lamentablemente, y más allá de los moretones y raspadas que todos sufrimos, Günter el más veterano de los Vigilakhan que me acompañaba, sufrió una herida grave en su pierna derecha, aunque el muy valiente aguantó el dolor sin emitir ni una sola queja. Mientras los otros lo auxiliaban estudié el lugar... A unos treinta metros corría un arroyo y alrrededor nuestro decenas de osamentas de guerreros se calcinaban al sol. Evidentemente esa barranca había sido usada en el pasado para deshacerse de los cadáveres de los intrusos, eso me resultó evidente por las armaduras que vestían los pobres: ninguna era posterior al siglo XVII.
De pronto el suelo pareció cobrar vida y miles, ¡no, millones! de lombrices y otros insectos inmundos comenzaron a emerger del suelo cubriendo las osamentas, llenando los espacios que antes ocupaban músculos y grasa, y dando nueva vida a los esqueletos muertos... Los guerreros vencidos comenzaron a incorporarse, movidos por una voluntad capaz de dirigir a miles de pequeñas y asquerosas criaturas de la tierra. Se movían torpemente aunque la reconstrucción había sido bien lograda, incluso algunos tenían rasgos bajo los herrumbrados cascos. Vi que uno de ellos, seguramente el líder, abría la boca intentando dar alguna orden más ningún sonjido emergió de la boca amorfa. Visiblemente fastidiado por su defecto, se inclinó y tomó, con uno de los apéndices que funcionaba como mano una enorme hacha, y luego con gestos animó a los demás a imitarlo. Así lo hicieron y armados ahora hasta los dientes (que no tenían), comenzaron a avanzar hacia nosotros.
¡En Guardia! grité alertando a mis compañeros, que por un par de segundo quedaron estupefactos, y sin más nos abalanzamos sobre los reconstruídos zombies. He enfrentado a todo tipo de criaturas pero estás eran capaces de amilanar al más valiente: nuestros mandobles cortaban brazos, cercenaban cabezas pero éstas se recomponía casi de inmediato, en vano eran nuestros esfuerzos por destruirlos, los guerreros resusitados eran imposibles de vencer (salvo claro, que alguno hubiera llevado un insecticida o tal vez un repelente, pero no era el caso) Nuestra única salida era volver a huir, y eso es algo que detesto hacer.
¡Corran hacia el río!, grité y mientras uno ayudaba a Günter a llegar al río, el resto intentaba detener a las criaturas. Al llegar a la orilla un tronco caído y sin vida fué empujado al río. Serviría como improvisado salvavidas, el hecho de que seamos guerreros valientes y osados no significa que todos sepan nadar...
Nos alejamos rápidamente llevados por la corriente, y los improvisados guerreros no se aventuraron al agua, ellos sí que no saben nadar, afortunadamente. Los vimos volver a sus lugares y tan rápido como se formaron, deshacerse y volver a dormir el sueño eterno... Con todo creo que salimos con suerte, estaba seguro de estar en el Arroyo Cenagoso, lo supe enseguida por el color y el olor del agua... Y además, el cauce se dirige al norte, hacia el Embalse del Druida Tuerto donde estaba nuestro objetivo. Pronto el maldito sirenniano traidor de Ar Con Nut caería en nuestras manos... Eso claro si sobrevivíamos a nuestro próximo obstáculo... A cien metros comenzaban unos peligrosos rápidos que terminaban en una cascada de al menos 12 metros de altura...
Se que están deseosos de saber qué pasó, pero parece ser que se logró ubicar el paradero de La Aracnodum, que como ya saben escapó hace unos días de su prisión y tengo que ir a dar una mano en su captura. Pronto seguiré con este relato.
Nos vemos, Billven
